¿Podrían resultar las entidades capital riesgo víctimas de la recesión?
(Este artículo los escribí a petición de una empresa interesesada en redactar un informe sobre la iniciativa empresarial. Tristemente, después de haberlo leído, decidieron que era demasiado controvertido para aceptarlo)
La financiación de capital riesgo acabará secándose durante la actual recesión económica como suele normalmente suceder en épocas malas. Pero esta vez el resultado puede que sea diferente. Esta vez el número de compañías startup puede que no disminuya. Y eso podría resultar peligroso para las entidades de capital riesgo.
Cuando la financiación de capital riesgo se secó tras la burbuja de internet, las startup se secaron también. En el 2003 no se fundaron muchas nuevas companías startup. Sin embargo, en la actualidad las startup no están ligadas a las entidades de capital riesgo como lo estaban hace diez años. Hoy en día las entidades CR y las startups pueden divergir. Y si es así, lo más probable es que no vuelvan a convergir una vez que la economía mejore.
La razón por la que las startup han dejado de depender tanto de las entidades CR ya la conoce todo el mundo perteneciente al ámbito de las startup: ahora es más barato poner en marcha una startup. Existen cuatro razones primordiales para ello: La ley de Moore ha abaratado el coste del hardware; gracias al código abierto el software es gratuido; la web ha propiciado que el marketing y la distribución sean gratuitos; y lenguajes de programación más potentes han originado que los equipos de desarrollo puedan ser más reducidos. Estos cambios han originado que los costes para poner en marcha una compañía startup hayan caído en picado. En muchas de las startups -probablemente la mayoría de las fundadas por Y Combinator—el gasto más grande suele ser simplemente los gastos de mantenimiento del fundador. Hemos tenido starups que ganaban $3000 al mes en beneficios.
Pero $3000 es una cantidad insignificante según están los beneficios. ¿Por qué preocuparse por una startup que hace $3000 al mes? Pues porque, aunqe es un beneficio insignificante, esta cantidad de dinero puede cambiar la situación de financiación de la startup por completo.
Cualquier persona que dirija una startup está siempre en el fondo de su mente calculando cuánta pista de aterrizaje le queda; es decir: cuanto tiempo le queda hasta que se agote el dinero en el banco y tenga que, o bien ser rentables, o bien reunir más dinero, o bien dejar el negocio. Una vez cruzado el umbral de la rentabilidad, independientemente de lo bajo que sea, la pista de aterrizaje se hace infinitamente larga. Es un cambio cualitativo, como el de las estrellas conviertiéndose en líneas y desapareciendo cuando el Enterprise acelera para viajar a toda velocidad. Una vez que se es rentable, no se necesita el dinero de los inversores. Y como las startup de internet son tan económicas de administrar, el umbral de la rentabilidad puede ser increíblemente bajo. Lo cual significa que muchas de las startup en Internet ya no necesitan inversiones del tipo CR. Para muchas de las startups la financiación de capital riesgo, para usar la terminología de las CR, han dejado de ser un ingrediente necesario para pasar a ser uno opcional.
El cambio sucedió cuando nadie estaba mirando y hasta el día de hoy sus efectos se han enmascarado en gran medida. Fue después de la burbuja de internet cuando poner en marcha una startup acabó resultando increíblemente barato, pero muy pocos se dieron cuenta, pues las startup habían pasado de moda. Cuando las startup volvieron a estar de moda, alrededor del 2005, los inversores empezaron a firmar cheques otra vez. Y aunque los fundadores puede que no necesitaran el dinero de las entidades CR en la misma medida que antes, estaban dispuestos a aceptarlo si se lo ofrecían — en parte porque era la costumbre de las startup aceptar el dinero de estas entidades, y en parte porque las startups, como los perros, suelen comer cuando se les da una oportunidad. Mientras que las entidades CR siguieran firmando cheques, los fundadores no se vieron nunca obligados a explorar los limítes de lo poco que necesitaban. Hubo algunas startups que, por casualidad, sí que alcanzaron estos límites debido a sus circunstancias poco usuales—más conocidas como las 37 señales, que alcanzaron el límite porque se cruzaron con el territorio de las startup cuando venían desde otro camino: empezaron siendo una consultora, obteniendo por lo tanto beneficios antes de tener un producto.
Las entidades CR y los fundadores son como las dos partes de una bisagra que solían estar unidas. Alrededor del 2000 quitaron la bisagra . Como hasta ahora las dos partes de la bisagra han estado sujetas a las mismas fuerzas, parecen que siguen unidas, pero en verdad una está descansando encima de la otra. Un impacto violento haría que se separaran. Y puede que la recesión sea ese impacto.
A causa de la posición que ocupa Y Combinator en el extremo final del espectro, nosotros seríamos los primeros en ver las señales de separación entre los fundadores y los inversores, y de hecho las estamos viendo. Por ejemplo, aunque la crisis del mercado de valores parece haber hecho que los inversores sean más precavidos, no parece que haya tenido ningún efecto en el número de personas que quieren montar una empresa startup. Nosotros recogemos solicitudes para fundar cada seis meses. El plazo para presentar las solicitudes para el actual ciclo de fundación se cerró el 17 de octubre, mucho después de que los mercados hubieran resbalado, e incluso así obtuvimos un número récord, hasta el 40% del mismo ciclo un año antes.
Quizás las cosas cambien dentro de un año si la economía continúa empeorando, pero hasta ahora el interés entre los posibles fundadores no ha disminuido nada en absoluto. En el 2001 las cosas eran diferentes. En aquel entonces existía una sensación generalizada entre los fundadores potenciales de que las startup se habían terminado y que lo mejor era realizar estudios de postgrado. Esto no es lo que está sucediendo esta vez y en parte esto se debe al hecho de que ,a pesar de que la economía va mal, no es tan complicado hacer $3000 al mes. ¿A quién le importa si los inversores dejan de firmar cheques?
También vemos signos de divergencia entre los fundadores y los inversores en lo que concierne a las actitudes de las startup que nosotros hemos fundado. Recientemente estuve hablando con alguien que había tenido una caída estrepitosa en el último minuto, tropezó con el tipo de nimiedad que rompe acuerdos cuando los inversores piensan que tienen el control—la incertidumbre de si los fundadores habían archivado correctamente sus solicitudes 83(b); es para no creerlo. Y con todo es obvio que esta startup va a tener éxito: sus gráficos sobre tráfico y beneficios parecen un jet a punto de despegar. Así que les pedí que me presentaran a otros inversores. Para mi sorpresa, me contestaron que no, que se habían pasado cuatro meses tratando con inversores y que estaban mejor sin tener que hacerlo. Tenían un amigo al que querían contratar con el dinero de los inversores y ahora tenían que posponer aquello. Pero por lo demás sentían que tenían bastante dinero en el banco como para hacer que fuera rentable. Para asegurarse, se mudaron a un apartamento más barato. Y en esta economía estoy seguro de que obtuvieron un buen acuerdo.
Me he dado cuenta de esta actitud ”no merece la pena preocuparse por los inversores” por parte de algunos YC fundadores con los que he hablado recientemente. Al menos una startup perteneciente al ciclo más reciente (verano) puede que no reúna ni siquiera dinero ángel, mucho menos capital riesgo. Ticketstumbler consiguió rentabilidad gracias a la inversión de $15,000 de Y Combinator y esperan no necesitar más. Eso nos sorprendió incluso a nosotros. Aunque la idea base de YC es ser baratos para poner en marcha un startup, nunca imaginábamos que los fundadores dirigirían compañías startup exitosas con la ayuda sola de los fondos YC .
Si los fundadores deciden que las entidades de crédito riesgo no merecen la pena, las entidades no tendrán las cosas a su favor. Cuando la economía vuelva a levantarse dentro de unos años y estén dispuestos a firmar cheques de nuevo, puede que se encuentren con que los fundadores se han ido ya.
Existe una comunidad de fundadores lo mismo que existe una comunidad CR. Todos se conocen y el uso de las nuevas técnicas se propaga rápidamente entre ellos. Si uno prueba un nuevo lenguaje de programación o un nuevo proveedor de alojamiento y obtiene buenos resultados, seis meses después la mitad de ellos lo estará usando también. Y lo mismo ocurre con la financiación. La generación actual de fundadores quieren reunir dinero de las entidades de capital riesgo y Sequoia en especial, porque Larry y Sergey tomaron dinero de capitales de riesgo. Imaginad donde terminarían las entidades CR si las empresas en el futuro no necesitan en absoluto los capitales riesgo.
Las entidades CR piensan que no están jugando un juego del tipo para que ganen unos otros deben perder. Pero de hecho, no se trata de eso. Si pierdes un trato con Benchmark, pierdes el trato, pero los CRs como tales continúan ganando. Pero si pierdes un trato con Don Nadie, todas las entidades CR perderán.
Puede que esta recesión sea diferente a la que tuvo lugar después de la burbuja de internet. En esta ocasión los fundadores pueden que continúen montando nuevas startup. Y si lo hacen, las entidades CR tendrán que continuar firmando cheques o, de otro modo, acabarán siendo irrelevantes.
Gracias a Sam Altman, Trevor Blackwell, David Hornik, Jessica Livingston, Robert Morris y Fred Wilson por leer los borradores de este artículo.
Este texto es una traducción del artículo original en ingles de Paul Graham.
Comenzamos la traducción de artículos externos, en Babelic blog said,
December 17, 2008 @ 9:31 am
[...] bastante extensos y trabajados, escribe unos dos por mes aproximadamente. Hemos publicado hoy su penúltimo artículo y el último está en proceso de traducción. El texto veréis que cuenta con algunos errores de [...]